Fracturas de tobillo

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La fractura de tobillo es una de las lesiones más frecuentes en servicios de urgencias de traumatología. La mayor parte de estas fracturas afectan a los maléolos (las prominencias óseas a los lados del tobillo) de la tibia o del peroné y ocurren tras una torsión brusca del tobillo.

Introducción

Para abordar las fracturas de tobillo debemos aclarar bien la estructura del tobillo, que está formada por la tibia, el peroné y el astrágalo.

Las fracturas del tobillo afectan con frecuencia a uno de los maléolos (pequeña prominencia ósea al final de la tibia o del peroné, que hace de tope en la articulación del tobillo): los maléolos lateral o posterior, pertenecientes al peroné; o el maléolo medial, perteneciente a la tibia. Además, con cierta frecuencia ocurren fracturas bi o tri maleolares, o fracturas que afectan a otras estructuras del hueso y del sistema de estabilidad del tobillo.

Fracturas de peroné

En general las fracturas de tobillo se producen cuando tenemos una torsión de tobillo. El paciente presenta gran dolor y molestias para mover el pié, incluso deformidades. La inflamación es importante y el diagnóstico viene dado por un resultado de radiografía. En algunas ocasiones debemos hacer un TAC para ver si existen distintos fragmentos, diagnosticar la fractura y clasificarla.

Existe una clasificación usada habitualmente para este tipo de fracturas, la clasificación de Weber.

Tratamiento

El tratamiento depende de si existe desplazamiento de los fragmentos fracturados o no:

Tratamiento conservador

Si no existe desplazamiento, el tratamiento es conservador (sin cirugía) y se debe vigilar al paciente durante una semana ya que al bajar la inflamación pueden desplazarse los fragmentos que no estaban desplazados en un inicio.

Si se continúa sin desplazamiento se mantiene el tratamiento conservador con la aplicación de una férula de yeso o fibra de vidrio (para una mayor inmovilización) durante 4 a 6 semanas.

El resultado del tratamiento conservador dependerá en gran medida de la edad del paciente, calidad ósea y de cada persona. El paciente debe estar sin apoyo con ayuda de muletas y al retirar la inmovilización, iniciar tratamiento fisioterapia y movilizaciones de tobillo. Normalmente a los 3 meses hace vida normal y deporte 4-5 meses, dependiendo del deporte.

Tratamiento quirúrgico

Cuando si existe desplazamiento de fragmentos (normalmente en las fracturas tipo B y tipo C), el tratamiento indicado consiste en la fijación del peroné y colocación de una placa anatómica con tornillos para otorgar estabilidad.

Hasta la consolidación òsea 4-6 semanas no se recomienda apoyar el pie en el suelo. Sin embargo si se inicia la movilización temprana del tobillo y ejercicios de fortalecimiento para favorecer y estimular la consolidación ósea, en estos casos no de inmoviliza la articulación con férulas o aparatos ortopédicos.

A los seis meses se puede retirar el material de osteosíntesis, si el paciente lo desea, aunque el material quirúrgico puede permanecer sin problemas toda la vida.

Postoperatorio

Tras el procedimiento se recubren las incisiones con un vendaje, generalmente suave. Según la complejidad de la intervención el paciente podría ser dado de alta al día siguiente.

Los procedimientos artroscópicos producen, en general, poco dolor postoperatorio.

La rehabilitación y el tiempo de recuperación van a depender de la articulación operada y del tipo de cirugía que haya precisado. Su cirujano le informará del tiempo estimado de recuperación y del programa de rehabilitación más apropiado para su caso.

 

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